Marina sintió una mezcla extraña entre rabia e iluminación. ¿Cómo demonios había llegado a eso? ¿Cómo nunca se había dado cuenta de todo? ¿Por qué había estado tan ciega?
Aquella joven mujer sollozaba cuando una de las masajistas entró, esto debido a que escuchó un llanto provenir de la habitación.
—Señora, ¿se encuentra usted bien? —preguntó la mujer de manera apacible.
Marina solo logró asentir con la cabeza; su garganta la sentía con un nudo, pues darse cuenta de que su vida jamás había sido