El Pacto de las Hienas
El aire se solidificó en mis pulmones. Dos mil millones de euros. La cifra flotaba en la terraza, obscena y aplastante. Mi farsa, mi pequeño acto de venganza y desesperación, acababa de chocar de frente con un conglomerado naviero internacional. Ya no era un juego para dos. Era una partida de ajedrez geopolítica y yo era un peón que ni siquiera sabía las reglas.—Por supuesto que estaremos a la altura, abuelo —la voz de Jack cortó el silencio, suave como el acero. Puso una mano sobre la mía, sus dedos estaban fríos, pero su agarre era firme—. Any entiende perfectamente la importancia de la familia. Y de la discreción.Le lancé una mirada que gritaba: "¡No entiendo nada en absoluto!". Él me la devolvió con una presión casi imperceptible en la mano que decía: "Sígueme la corriente o nos ahogaremos juntos".Stavros asintió lentamente, sus ojos oscuros todavía fijos en mí. —Eso espero. Katerina, acompáñala a la suite de invi