Mundo ficciónIniciar sesiónEl Vals de los Tiburones
Las siguientes veinticuatro horas fueron un montaje surrealista. Katerina, fiel a su palabra pero con el veneno goteando de cada gesto cortés, orquestó mi transformación. Fui medida, vestida y calzada por un equipo de profesionales que me trataron con la impersonal eficiencia de quien prepara un coche de carreras para la pista.El vestido que Katerina eligió era una obra maestra de seda color esmeralda que me dejaba los hombros al descubierto y se






