Mundo ficciónIniciar sesiónCombustión Espontánea
El suelo no solo pareció desaparecer bajo mis pies, sino que se llevó consigo el aire de mis pulmones y cualquier atisbo de la compostura que había logrado fabricar. Las palabras de Mei Lin, tan dulces y venenosas como la cicuta servida en una taza de té de porcelana fina, se clavaron directamente en la herida que Jack acababa de abrir.La herida que llevaba la etiqueta "Solo eras un problema que el dinero podía solucionar".Mei Lin me obser






