Emiliano salió de la habitación. Su rostro reflejaba una mezcla de alivio y confusión. A pesar de sus intentos por mantener todo bajo control, sabía que algo se le escapaba de las manos.
Desde el otro extremo del pasillo, Sebastián lo observaba con atención. Había permanecido vigilante, sin ser visto, analizando cada movimiento de aquel humano. Lo vio caminar con prisa hacia la salida del hospital, mirando a ambos lados antes de subirse a su auto.
Sebastián sacó su teléfono y marcó un número. E