Damián la observó detenidamente. No percibía miedo en ella. Solo determinación, curiosidad… y una pizca de desconfianza. En el fondo, eso le agradaba. Luna Moretti no era una mujer fácil de manipular.
—Porque los disparos fueron dirigidos exactamente al lugar donde tú estabas sentada con tu… acompañante —respondió con calma, midiendo sus palabras.
Luna frunció el ceño.
—¿Está usted seguro de eso?
—No tengo pruebas… aún —admitió Damián, dando un paso más cerca de ella—. Pero mis hombres vieron t