Damián se encontraba de pie junto a su amigo Sebastián, observando la luna llena que brillaba con fuerza en el firmamento. Esa luz pálida siempre despertaba algo en su interior. Algo salvaje. Algo que intentaba mantener dormido.
Cerró los ojos y respiró profundo. En su mente, la imagen de Luna Moretti se hizo presente una vez más. Ese rostro... esos ojos... su voz. El recuerdo lo arrastró sin resistencia a un momento grabado a fuego en su alma: el accidente que cambió sus vidas para siempre.
FL