Nicola
—Tenemos problemas con los invitados, —dijo Lorenzo acercándose a mí para hablarme en voz baja.
Mis ojos se movieron automáticamente, buscando entre la multitud. Valentina caminaba hacia el baño, su espalda recta y su andar nervioso. Algo en su manera de moverse me decía que aún estaba preocupada, atrapada en sus pensamientos.
—Deja un par de guardias cuidando a mi prometida, —le ordené sin apartar la mirada de Valentina.
El calor de la rabia comenzó a arder en mi pecho. Todavía no me ac