Valentina
Todo parecía un cuento de hadas, la decoración de la iglesia, con arreglos de flores blancas en cada extremo de los bancos, la alfombra de pétalos que llevaba directo al altar. Muy cursi a mi parecer, pero no era mi boda...
Los invitados habían llegado hace más de media hora, y todo iba de acuerdo a lo planeado, hasta que los murmullos por la tardanza de la ceremonia comenzaron a llegar a mis oídos.
Me había quedado con Bianca en una habitación dentro de la misma iglesia, ella ya esta