Elara tuvo que salir de la habitación de sanación.
Los médicos necesitaban espacio para revisar mejor el estado del Alfa.
A cada paso fuera de esa sala, sentía que se rompía un poco más por dentro. Sus piernas temblaban, su pecho dolía, como si su corazón estuviera siendo arrancado con cada latido.
Se recargó en la pared del pasillo.
Apenas podía mantenerse en pie. Estaba exhausta, drenada, física y emocionalmente. Su cuerpo temblaba de debilidad… y de miedo.
Entonces llegó Luna Syrah.
Su rostr