Alessander salió al jardín con el corazón palpitando con fuerza. El aire de la mañana no lograba calmar el fuego que llevaba dentro.
Caminó con pasos firmes hasta encontrarse con la escena que temía: su padre estaba allí… y junto a él, Kaela.
La mujer, apenas lo vio, hizo una reverencia exagerada, como si fuera parte de alguna actuación mal ensayada. Levantó la vista, intentando encontrar sus ojos.
Había algo en su mirada, algo turbio, como si intentara hechizarlo también a él, envolverlo con es