Los años pasaron como un suspiro entre batallas ganadas, inviernos crudos y veranos de cosechas abundantes.
El Reino de Rosso floreció bajo el mando de sus nuevos soberanos.
Elara y Jarek, los reyes luna y alfa, habían enfrentado desafíos imponentes, pero también vivieron momentos de paz y dicha que atesoraban con cada latido.
A su lado, siempre firme, estaba la Luna Madre, guiándolos con sabiduría ancestral y un amor silencioso que nunca fallaba.
Los mellizos crecían rápido, como si el tiempo l