El día llegó, todo estaba listo para llevar a cabo el trasplante, el aire se sentía denso en el hospital, cargado con el olor a antisépticos y una tensión palpable que se pegaba a la piel pululaba en el ambiente. Las horas previas al procedimiento habían sido un torbellino de actividad.
A Ethan lo habían llevado al quirófano, un pequeño bulto bajo una manta, tan pequeño para enfrentarse a lago así, su fragilidad más evidente que nunca. Y Leonard, estaba siendo preparado en otra sala a punto de