Cuando Leo abrió los ojos de golpe quedó sentado en el sofá intentando controlar los espasmos en todo su cuerpo, la respiración irregular hacía que su pecho subiera y bajara con rapidez mientras él ataba cabos sueltos en su cabeza como si de una maraña de hilos de tejer se tratase.
— ¡Era Sienna! — Dejó escapar en tono ahogado.
— ¿La mujer en tu sueño? — Quiso saber la voz en su cabeza.
— Sí — Le respondió a su lobo — Algo sucedió con Sienna el día de mi boda con Tracy, y por alguna razón que t