Qué día de locos ¿no? Tratando de arreglar las diferencias de nuestros hijos, había sido secuestrada por mi jefe todo el fin de semana.
-Adam...
-Mmm... - Ambos estábamos sentados en los sofás de su despacho. Tomando un buen café, mientras admiramos el paisaje que se ve desde la ventana.
-¿Por qué eres así conmigo?
-¿Así cómo?
-Tan... como decirlo... ¿Intenso? - Se levantó y caminó directo hacia mí. Se paró enfrente y luego se agachó para quedarse mirándome a los ojos.
-¿Quieres la ver