EMELY.
El silencio en la mansión se rompió con el sonido de los motores y el portazo de las camionetas blindadas. Salí al encuentro de los nuestros, sintiendo a Kia inquieta bajo mi piel. Aunque la regeneración de los lobos es un milagro biológico, ver entrar a Magnus y a Garino fue un impacto. Sus ropas estaban hechas jirones, empapadas de sangre propia y ajena.
Sus heridas ya habían cerrado, dejando cicatrices rosadas que pronto desaparecerían, pero el brillo de sus ojos delataba que el daño