NO ES UN DIA COMUN.
EMELY.
El sol de la mañana se filtraba por los ventanales de la habitación, pero el verdadero resplandor estaba frente a mí, en el reflejo del espejo de cuerpo entero. Me quedé inmóvil, dejando que el silencio de la mansión —una calma tensa pero sagrada— me envolviera.
Hoy era el día.
Inspiré profundamente, sintiendo cómo el vestido se ajustaba a mis nuevas curvas con una suavidad celestial. Selene había hecho magia; era una pieza sencilla, de una seda blanca que parecía capturar la luz, pero c