EMELY.
La pantalla dejó de ser un escenario de tortura psicológica para convertirse en una arena de gladiadores. Magnus y Garino se lanzaron al ataque, pero Vargo, impulsado por una furia oscura y una velocidad que desafiaba la naturaleza, reaccionó con la precisión de un depredador antiguo.
—¡Cuidado, Magnus! ¡A tu izquierda! —rugió Olivar, pegándose al monitor con los ojos inyectados en sangre.
Magnus lanzó un derechazo cargado con todo su peso de Alfa veterano, pero Vargo se agachó con una f