HORAS CONTADAS.
EMELY.
Olivar se alejó hacia el centro del salón para terminar de coordinar los últimos detalles con los otros Alfas, dejándome un momento a solas con Selene cerca de uno de los ventanales. El sol de la mañana empezaba a calentar el vidrio, pero yo sentía un frío interno que no se iba.
Fue entonces cuando Tamara se separó del grupo de su familia y caminó hacia nosotras. Se detuvo a una distancia prudente, con las manos entrelazadas al frente, fingiendo una humildad que me revolvía el estómago.