DESPERTAR.
OLIVAR.
Me levanté de la silla, sintiendo una punzada de ansiedad en el pecho.
—Habla claro, Sebastián —le ordené, acercándome a él—. Déjate de rodeos científicos. ¿Qué es lo que viste?
Él tragó saliva y señaló hacia Emely, cuya piel, aunque con color, parecía vibrar con una energía invisible.
—No va a ser una loba común, Olivar. Ni siquiera será una Alfa bajo los estándares que conocemos. El proceso de renacimiento, sumado a la fuerza del cachorro que lleva dentro, está despertando un gen rece