EMELY.
—Hacía siglos que no probaba algo así —dije después del primer bocado, cerrando los ojos por el placer del sabor—. A veces uno olvida estos placeres mundanos. La carne de ciervo está bien, pero esto... esto es gloria bendita.
—La grasa y el azúcar tienen su encanto, no te lo voy a negar —rio Olivar, robándome una de mis papas fritas—. Es extraño estar aquí sentados, entre humanos, comiendo algo que viene en una caja de cartón. Me hacía falta desconectar de la formalidad
—A mí también. Me