Aitana
Las palabras de Julián se habían incrustado en mi mente como esquirlas de cristal: "Tus padres no están muertos. Y tu padre es un criminal." La revelación no solo invalidaba mi infancia, sino que convertía mi búsqueda de identidad en una amenaza latente para mi nueva vida. Si mi padre biológico era realmente un criminal, la prensa lo utilizaría para destruir a Sebastián y, peor aún, para manchar el nombre de Isabella.
Regresamos a la mansión Belmonte. La victoria sobre la junta directiva