Sebastián
El final del juego contra Viviana Castro y Eva Larsen consolidó la victoria de Isabella Holdings. El escándalo no hundió a la corporación; la reafirmó, probando que la transparencia y la lealtad podían prevalecer sobre el caos. Erik Halvorsen, en lugar de convertirse en el traidor, se convirtió en el custodio de la ética tecnológica, asegurando que el Procesador G9 se usara para el progreso, no para la guerra.
Habían transcurrido diez años.
Isabella Belmonte-Doria cumplía veinte años.