Mundo de ficçãoIniciar sessãoElena cerró los ojos. Su magia buscó. Sintió… una chispa. Lejana. Dolida. Pero viva.
Darek.Y entonces todo tembló. Las paredes del plano se agrietaron. Tharion rugió.—¡NO! ¡Él no puede salir! ¡Él es mío!Pero Elena ya no lo escuchaba. Siguió la chispa como quien sigue un latido perdido… y corrió hacia él.***La grieta que Elena dejó atrás seguía brillando débilmente en el cielo, como una herida mal cerrada. Kael no dejaba de mirarla. Sabía que si se cerraba antes de






