Mundo ficciónIniciar sesiónElena y Darek
Más tarde, cuando la noche ya no dolía, Elena se refugió cerca del arroyo, el mismo donde semanas atrás Lucía y Amadeo habían compartido su promesa. Se sentó entre las raíces de un roble antiguo, el cabello suelto, los pies desnudos, sintiendo la tierra con cada fibra.Darek llegó sin anunciarse, como siempre. Pero esta vez, sus pasos eran suaves. Casi tímidos.—¿Puedo?—Siempre.Se sentó junto a ella. Por un rato no hablaron.El agua corría. Las luciérna






