Las llamas de Pyral danzaban con intensidad creciente, formando un círculo de fuego que rodeaba a Elena, Darek, Lucía y Amadeo. El calor no quemaba, pero cada uno sentía cómo ese fuego parecía leer sus dudas y temores.
—El fuego no solo purifica, sino que también refleja el alma —declaró Pyral—. Para pasar esta prueba, deben actuar como uno solo. La llama que los consume debe arder en confianza y unión, no en egoísmo ni miedo.
Elena inhaló profundamente y miró a los otros. No era solo su pru