Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol se levantaba por la ventana, el Saelith estaba inquieto, Elena no se extrañó, desde que supo que estaba embarazada, el Saelith se mantuvo en guardia, nunca la dejaba sola.
—Algo está mal—Elena oyó la voz de el Saelith en su cabeza. —¿Con el bebé?—Se preocupó Elena. —No. Algo en el aire es de advertencia. De pronto un rugido resonó en la prisión de Nyara. Elena corrió y detrás de ella el Saelith y Kael.






