Elena despertó con el cuerpo tibio contra el de Darek. Los rayos del sol se filtraban entre las ramas altas, danzando sobre su piel desnuda como si el bosque bendijera lo que había sucedido.
Él aún dormía. O fingía. Su brazo la rodeaba con suavidad, sin la tensión de otras veces. Su respiración era profunda, tranquila. Por primera vez desde que lo conocía… parecía en paz.
Pero entonces Elena lo sintió.
Algo dentro de ella, no sabia que pero se sentia diferente, como si su magia buscara a Darek.