El templo se alzaba entre los riscos como una reliquia de otro tiempo. Aquel lugar, que una vez sirviera para proteger el equilibrio entre los reinos, ahora era refugio, fortaleza… y último bastión de resistencia.
Elena entró con Eidan dormido entre sus brazos, envuelto en un fino velo de luz mágica que apenas dejaba entrever su rostro. Darek la seguía de cerca, vigilante. Kael y Sareth sostenían a Ailén entre ambos, mientras sus pasos resonaban con la gravedad de lo que traían consigo.
Lucía f