Elena caminó hasta el centro del círculo de protección que Amadeo había dibujado horas antes. Sentía su magia flotar dentro de ella como un animal herido. Todavía respiraba… pero se escondía en lo más profundo.
Lucía preparaba infusiones y ungüentos mientras evitaba cruzar miradas con Amadeo, quien se mantenía al borde del claro, serio como una estatua.
Darek no se separaba de Elena. Su cercanía era silenciosa. Protectora. Celosa.
—Necesito respuestas —dijo Elena de pronto, su voz cortante c