Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche se espesaba, pero Aren no bajaba la guardia.
Lira caminaba junto a él, sus pasos seguros, pero sus ojos alertas a cualquier movimiento.—Estamos cerca —dijo ella, señalando una cueva oculta entre los árboles.—¿Estás segura? —preguntó Aren.—No del todo. Pero el olor a corrupción es fuerte allí.Se acercaron con cuidado.Aren puso una mano en la empuñadura de su espada mientras Lira afilaba las uñas, lista para la batalla.Den






