Finalmente, Jenny caminó por el pasillo del brazo de su padre.
Cada paso resonaba en su pecho como un latido amplificado, no solo por la solemnidad del momento, sino por la vida que crecía dentro de ella. Instintivamente, llevó una mano a su vientre y sintió el suave pulso de su bebé. Ese contacto la ancló. Le recordó por qué estaba allí, por qué había elegido seguir adelante, incluso cuando el miedo y las dudas habían intentado paralizarla.
No era una huida. Era una elección.
Alzó la mirada y v