Capítulo 38

A la mañana siguiente, él se encontraba sentado en el comedor, disfrutando un poco de un buen café, luego de pasar unas largas horas durmiendo en la habitación continua de Anya. Su olor era refrescante y agradeció que ella no hubiera cerrado la puerta del balcón la noche anterior, puesto que durmió en el sillón junto a la ventana para olerla un poco. No recordaba del todo cuando fue la última vez que pasó tanto tiempo en su

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