Capítulo 36

Anya abrazó la almohada debajo de ella con tranquilidad. Olía a Zair y todo a su alrededor se sentía en paz. Su cuerpo no tenía ningún tipo de dolor. Sin embargo, una de sus piernas se sentía pesada cuando la movió, por lo que abrió los ojos súbitamente y se dio cuenta de que algo no andaba bien y de que esa no era su habitación o la de su hijo. Se le hacía familiar, mas no sabía de dónde. Bajó l

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