DOMINIK
Cuando el ecografista apuntó su equipo, se escuchó el fuerte latido de un pequeño corazón. El médico se aventuró a decir que, con base a los resultados de sangre, era un niño, y vino un ginecólogo que nos explicó todas las precauciones que debíamos tener.
En presencia de Conrad, Celia y Ulrik, Blair y yo seguíamos un poco embotados, pero el fervor que sentí en mi interior al oír el latido de su corazón fue…
Me enamoré por segunda vez, no había mejor forma de decirlo.
Al irse el médico,