BLAIR
—Oye, ¿por qué lloras? —Enseguida tuve una mano acariciando mi espalda.
—Es que… —Tuve que moquear, y las lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas. Era un cambio tan repentino que me daba un poco de miedo, pero fui incapaz de controlarme—. Si pienso en ese niño… no sabía que él me había cargado, ¿sabes? Pero ahora lo sé, de alguna manera nos conocimos y, considerando lo que le pasó, no puedo evitar pensar en Ray y su horror… Él debió sentir mucho miedo. No tengo idea de lo que pasó ahí