BLAIR
¡No se alejó! ¡Maldita sea, maldita seaa!
Apreté los labios, me di media vuelta, me saqué las sandalias y salí de ahí. La cabeza me zumbaba y me daba bailaba, en parte por culpa del alcohol, en parte porque estaba tan furiosa que no podía conmigo misma, pero fui directo al cuarto, ignorando a las personas del servicio que trabajaban en el turno de la noche por la fiesta.
El día más feliz en la vida de unos podía ser un desastre para otros.
¡Esa zorra desgraciada!
Apreté los labios y luego