BLAIR
—¿Qué tal? ¿Te gusté? ¿Te enamoraste de mí tras escuchar mi hermosa y melodiosa voz?
Al terminar los aplausos, Dominik se levantó del piano y salimos entre nuevos vítores del restaurante, fue entonces cuando se acercó a mí y me soltó aquello.
Arrugué la cara por sus palabras.
—¿Eh? ¿Es que te crees John Legend o algo así? Que sepas que no le llegas ni a los talones. —Tiré la vista a otro lado.
Él me agarró enseguida de la cintura, lo que me sorprendió porque estábamos todos ahí, y encontr