El humo de la parrilla se elevaba en espirales lentas, impregnando el aire con el aroma irresistible de la carne dorándose.
Michael estaba frente a las brasas, volteando costillas con la concentración de un chef de cinco estrellas, mientras Ryan le daba indicaciones que nadie había pedido.
—Eso está crudo todavía, tío Michael —dijo Ryan, con una sonrisa burlona—. Si quieres, llamo al veterinario para que venga a terminar el trabajo.
—Es costilla, no filete —respondió Michael sin apartar la vist