Julie salió de la oficina de Ryan todavía con el calor de su mirada grabado en la piel, pero con la sonrisa nerviosa de quien sabe que la espera un momento completamente distinto. Tomó el ascensor hasta el siguiente piso y minutos después salió acomodando su bolso en su hombro.
—¿Lista? —preguntó Julie, asomando la cabeza por la puerta de su oficina.
Alisson sonrió desde detrás de su escritorio, recogiendo su bolso.
—Más que lista. Vamos a ver si las costureras hicieron magia.
Ambas bajaron por