—Soy su esposo.
El silencio que siguió fue absoluto. Como si la habitación se hubiera quedado sin aire, como si todo lo que acababa de ocurrir entre ellos no tuviera sentido de pronto. Ryan sintió cómo su estómago se contraía. Su cuerpo, aún tibio por la cercanía con Julie, ahora se helaba.
Ella no dijo nada. No negó. No explicó. Solo bajó la mirada, como si no pudiera sostener el peso de la verdad.
Ryan dio un paso hacia ella intentando contener la rabia que lo arrastraba a romper todo a su