Tres días habían pasado desde la desaparición de Christopher. Tres días que parecían eternos, con cada minuto mordiendo el alma de Alisson como si fueran horas.
Ryan y Julie la acompañaron hasta la mansión Miller después de darle de alta. Su cuerpo aún estaba frágil, pero era su corazón el que pesaba más que nunca. El auto se detuvo frente a la entrada principal y, al bajar, el aire le golpeó como un recuerdo doloroso: Christopher no estaba allí para recibirla.
En el interior, Michael y Elizab