La tarde en la mansión Miller transcurría con una calma sospechosa.
Alisson se puso de pie con un suspiro suave, acomodó su vestido beige sobre la curva de su vientre y buscó a Elizabeth con la mirada.
—Vamos saliendo —murmuró con picardía, apenas girando su rostro hacia Julie, quien se encontraba ajustando sus gafas oscuras.
—¿Estás segura de que no van a sospechar? —preguntó Elizabeth, cruzando los brazos con un dejo de duda en la mirada. A pesar de sus 40 años, la mujer seguía siendo elegant