El sol caía con pereza sobre la ciudad mientras el motor de la SUV rugía suavemente frente a la entrada principal. Las puertas se abrieron y Julie salió primero, enfundada en una gabardina beige y botas hasta la rodilla. Su cabello rubio suelto bailaba con el viento. Le seguía Alisson, en un vestido largo, de punto gris, que marcaba suavemente su incipiente pancita. Se veía radiante, fresca… libre.
—Hoy solo somos tú y yo, sin niños, sin esposos —dijo Julie con una sonrisa de medio lado mientra