Ariana se separó de él de forma brusca, como si necesitara recuperar el aire que había quedado atrapado en su pecho. Dio un paso atrás, alzó el mentón y su mirada se endureció, fría, calculada.
—Señor Moratti —dijo con voz firme—, es mejor que mantenga la distancia.
Leonardo soltó una risa breve, cargada de amargura.
—¿Por qué? —preguntó, ladeando la cabeza—. ¿Acaso su nuevo amor se pondrá celoso?
Ariana rodó los ojos con evidente cansancio, como si aquella provocación ya no tuviera el efecto q