Más tarde en la casa, Leonardo ya estaba en la casa presidencial.
Había llegado hacía apenas una hora, pero el tiempo parecía avanzar más lento que de costumbre.
Había intentado concentrarse en los documentos, en los informes, en las llamadas… pero no podía.
No después de todo lo ocurrido las últimas semanas.
La puerta principal se abrió de golpe.
Leonardo levantó la cabeza.
Ariana entró… corriendo.
Su respiración entrecortada, su camisa ligeramente arrugada, el cansancio dibujado en cada línea