Harry y Olivia subieron al auto sin decir una palabra más.
El portazo resonó como un disparo en el aire quieto de la mañana. Harry se acomodó en el asiento trasero, aflojándose la corbata con un gesto brusco, mientras Olivia cruzaba las piernas con elegancia fingida, girándose lentamente hacia él.
—No pienses siquiera en acercarte a esa estúpida de Ariana —dijo, con voz suave pero venenosa—. No después de todo esto.
Harry ladeó la cabeza, divertido. Extendió la mano y le sostuvo el mentón con d