Leonardo
5 años después
Han pasado cinco años.
Cinco años desde que todo ardía, desde que el mundo parecía una guerra constante y yo caminaba con el peso de demasiadas decisiones sobre los hombros. Hoy, sentado detrás del enorme escritorio de madera oscura en el despacho presidencial, a veces me cuesta reconocer al hombre que fui entonces.
Maximiliano y Alex ya no son niños pequeños. El tiempo pasó deprisa, casi sin pedir permiso. Max está alto, demasiado para su edad, con esa mirada intensa