Emma explotó como una bomba de rabia contenida al salir Ethan. Sus manos comenzaron a arrasar con todo lo que encontraba a su paso, jarrones, cuadros, una lámpara que cayó con estruendo y estalló en mil pedazos.
Cada objeto que se rompía era una palabra más contra la injusticia que ella sentía; cada fragmento, una pizca de su orgullo despedazado.
—¡Maldito viejo! —gritó, dando una patada a una pequeña mesa auxiliar—. ¡Debí haberte hecho trizas mucho antes! ¡Debí matarte antes de que me dejaras