Leonardo la tomó con más fuerza, hundiendo los dedos en su cintura como si necesitara un punto de anclaje para no perder la cordura.
Ariana dejó escapar un gemido ahogado, suave, tembloroso, uno que él sintió vibrar directamente en su columna como un latigazo. El sonido lo hizo tensarse aún más. Lo hizo perder el control.
La levantó apenas, atrapándola contra su cuerpo, como si su respiración fuera un arma y él necesitara inhalarla para no morir. En un movimiento ciego, impulsado únicamente po